Historia de Andalucía
La Hacienda Minerva, protagonista en primera persona.

Hacienda Minerva, Zuheros

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Historia de una Hacienda bicentenaria

l origen conocido de la Hacienda Minerva parte del extenso señorío nobiliario de Don Cristóbal Rafael Fernández de Córdoba, Marques de Algarinejo, de Cardeñosa, de Valenzuela, Conde de Luque y Señor de la Real Villa de Zuheros, con su castillo y otros lugares, la Casería de Minerva es escriturada en 1826 a favor de Don José Fernández-Guerra en pago y agradecimiento por los servicios prestados en la delimitación y legitimación de las propiedades del Señorío.

La Casería de Minerva, con otros olivares y pagos, tenía una extensión de aproximadamente 90 fanegas de secano, que poco a poco se pusieron de olivar y viña y una pequeña casa de labor del siglo XVIII que se ha recuperado hasta su último detalle: chimenea, horno de pan, fregaderos, cantarera, alacenas, banco corrido y una galería alta para ahumar la matanza.

Ejemplar de la primera edición, de 1826
que se conserva en la
Biblioteca de Hacienda Minerva

Los Fernández-Guerra (Don José y sus dos hijos Aureliano y Luis) empezaron a diseñar y engrandecer la futura hacienda, que recibió en los alrededores el nombre de sus propietarios. Así, hoy día, se conoce el sitio más como “Lo Guerra” que como Minerva. Utilizaron la Hacienda como lugar de retiro y descanso en medio de sus actividades políticas, literarias y de investigación histórica.
Sus vidas, a caballo entre Granada, Madrid y Zuheros, se llenaron de relaciones familiares y de amistad que iban desde el Cardenal Primado de Toledo a José de Espronceda, pasando por Bartolomé J. Gallardo, el Marqués de Molins o Ventura de la Vega. Sus publicaciones empiezan a ver la luz. Destaca “Ir contra el viento”, comedia en tres actos de José Fernández Guerra (un ejemplar de la primera edición, de 1826, se guarda en la Biblioteca de Hacienda Minerva).

Es con Aureliano con quien la Hacienda comienza a ampliarse y dotarse de la Casa de Señores, así como otras dependencias de labor y ganadería, haciéndose el cerramiento perimetral actual. Su origen granadino y su vida madrileña le lleva a diseñar una construcción de ladrillos y piedra heredera del neo-mudejar de Granada, Toledo y Madrid.

Desde que, siendo estudiante, Aureliano se encarga de la Cátedra de Literatura e Historia de la Universidad de Granada, inicia su carrera. Asciende a Secretario Honorario de S.M. Isabel II, mientras acumula otros nombramientos: Miembro del Liceo de Madrid, miembro de la Comisión Regia del Teatro Español, Miembro de la Real Academia de la Historia, Miembro de la Real Academia Española, Director General de Instrucción Pública, Senador por la Real Academia de la Historia, etc.

Su presencia en el famoso cuadro de Esquivel, “Los Románticos”, con motivo de una lectura de Zorrilla en casa del pintor, viene a enmarcar la vida de un romántico, escritor y anticuario, sin duda el más grande bibliógrafo y recopilador de Francisco de Quevedo, amigo personal y tertuliano de Juan Valera en la Hacienda Minerva: “Don Aureliano tenía hacienda de olivar y viña en el cercano lugar de Zuheros, iba a menudo por allí…”, de la obra El cautivo de Doña Mencía, de Juan Valera. Miembro del tribunal de oposición a la Cátedra de Literatura de Marcelino Menéndez Pelayo, Miembro del Instituto Arqueológico de Roma, de la Academia de Berlín, son célebres sus trabajos por toda la península ibérica, de donde no podía escapar su hacienda en el libro “Antigüedades Prehistóricas de Andalucía”, de Don Manuel de Góngora, en el que aparecen reflejados varios hallazgos en la Casería Minerva.

Muerto sin descendencia, Minerva pasó a su sobrina Carmen Fernández-Guerra, casada con Don Luis Valdés, que presidió durante un tiempo Ferrocarriles Andaluces, y que dota a la línea Linares-Puente Genil a su paso por su hacienda de casilla y apeadero para su uso particular. Al mismo tiempo que levantó delante de la fachada principal, en su cara norte, un añadido de cuatro plantas, del que hoy solo quedan testimonios fotográficos. Como ingeniero elaboró los planos del proyecto del nuevo molino de aceite, cuyos restos embocan la entrada a la actual Biblioteca.
Tras la venta y parcelación de la finca en los años cincuenta del siglo pasado, el caserío entró en una fase de abandono y ruina, acelerándose su deterioro ante el saqueo sistemático de columnas, tejas, rejas, solería de piedra… En el año 2004 era una pura ruina con los escombros dentro.

Adquirida en julio del 2004, y tras un exhaustivo estudio documental, y multitud de entrevistas con antiguos trabajadores y trabajadoras, así como encargados de la casería, la empresa C.T.R. Hacienda Minerva S.L. emprendió un trabajo de recuperación como hotel rural. Hoy en día, el Hotel-Restaurante va girando en torno a los antiguos patios (Del Almez, de los Naranjos, de Abajo, Solarillo Entrearcos…), a los callejones que los une (Del Viento, del Beso, del Gato, Cuesta del Lavadero) y a múltiples vericuetos en los que perderse.

Antiguedades de la Hacienda minerva
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Una descripción de Zuheros
por Aureliano Fernández-Guerra

"Doblamos por último, la sierra de Luque y en el comedio de una escarpada cordillera pudimos distinguir a Zuheros oculto entre lajas y precipicios: a Zuheros, villa de la provincia de Córdoba, que dista nueve leguas de la capital, y que se encuentrasituada entre Luque y Doña Mencía, casi en la terminación de las Sierras de Priego.

¿Cuál será el aspecto de un castillo caprichoso y fantástico, sobre cien peñascos asentados, cuya alfombra es de cenicientos pedregales entretejidos con yedras y acebuches, y cuya corona son rocas informes que pretenden escalar lo más alto? A su pie se agrupan cuatrocientas casitas, sosegado asilo de un pueblo de tres mil almas, laborioso y dócil. Y si los campos no tienen allí la pompa y gala que los de Priego, ni los grandes celajes que los de Cabra, infunden sin embargo un espíritu de veneración y absorven muchas veces el pensamiento. ¿Es más pintoresca, por ventura, una campiña dilatadacubierta de secas espigas, que un paisaje variado y lleno de poesía? Yo había escuchado, en el invierno, el bramido de las despeñadas aguas del Charco-Hondo, y contemplado entre las nieblas la cumbre de esta eminencia de 166 varas, y había visto arrancar de ella, en una noche de estío, el camino del cielo. desde esta misma cumbre había admirado el espectáculo sublime que ofrece el sol hundiéndose en el ocaso, cuando los fatigados labradores tornaban al seno de sus familias entre el pelotón confuso de infinitas y pintadas reses (...)."


Fragmento del libro: "Aureliano Fernández-Guerra y Orbe(1816-1894)"
de Javier Miranda Valdés

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Unos propietarios
muy especiales

D. José Fernández Guerra
perteneció a una familia acomodada y erudita oriunda de Granada. Liberal en tiempos de Absolutismo y profundo enamorado de Zuheros, Don José era propietario de una de las bibliotecas más grandes de Andalucía. Contaba con más de 20.000 volúmenes.


Aureliano Fernández-Guerra
además de ser miembro de la Real Academia de la Historia, también lo fue de la Real Academia Española, en la cual fue elegido en 1856, y tomó posesión del sillón X mayúscula.
 
 
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15-Feb-2009